¿A quién le conviene el leasing?

Seguramente has escuchado maravillas del leasing, un servicio de arrendamiento a largo plazo que te permite hacer uso de bienes muebles o inmuebles, sin necesidad de comprarlos.

El leasing o arrendamiento puro se ha implementado para el alquiler y uso de maquinaria, edificios industriales y hasta de smartphones, pero sin duda el más popular es el leasing automotriz.

Un auto es un bien que se deprecia, es decir, que pierde su valor con el tiempo. En este sentido, la compra no es una inversión que deje ganancias considerables a futuro, de ahí que la opción del leasing se recomiende con frecuencia a quienes piensan adquirir un auto. De esta forma se hace uso del vehículo cuando se necesita, sin pagar enganche y con ventajas fiscales, como deducir los pagos mensuales.

Sin embargo, hay que valorar muy bien las características, los requisitos y las limitaciones del leasing, para determinar si realmente es la opción que conviene. Una limitante, por ejemplo, es que no se pueden hacer modificaciones al vehículo, por lo que si se está pensando en adaptar el auto para un servicio determinado, tal vez sería mejor comprarlo.

Para que puedas valorar si el leasing es realmente la mejor opción para ti o tu empresa, a continuación describimos algunos casos en los un contrato de leasing sería lo más conveniente.

Si te gusta estrenar auto cada año

Ya sea por la necesidad de mantener un estatus en el ámbito de los negocios o porque simplemente quieres darte un gusto, el leasing es una opción adecuada para que siempre conduzcas los modelos más recientes. No tendrás que preocuparte por vender tu antiguo vehículo ni por dar el enganche para el nuevo. Lo único que necesitas es solicitar un nuevo modelo al renovar tu contrato de leasing y hacer el ajuste en las cuotas mensuales.

Si eres persona física con actividad empresarial

La deducción de impuestos se menciona con frecuencia al explicar las ventajas del leasing. Sin embargo, a veces no se explica que dicha posibilidad es sólo para los contribuyentes inscritos en el régimen de actividad empresarial. Si eres asalariado, por ejemplo, tus pagos serán un gasto, semejante al de la renta de una casa.

Si te mudas con frecuencia de ciudad

Si tus actividades profesionales te llevan a residir por periodos prolongados en distintas ciudades y además requieren que tengas un medio de transporte a tu disposición, el leasing puede ser más conveniente que la compra de un auto. Así no tienes que preocuparte por cuestiones como el cambio de placas.

Si puedes ponerte un límite de kilometraje

Muchos contratos de leasing establecen un límite de kilometraje para recorrer en el auto rentado y al excederlo, se debe pagar una cuota adicional. Si sólo usarás el auto para ir y venir del trabajo o para visitar a tus clientes cuando sea necesario, seguramente no tendrás que preocuparte por esa condición. Pero si planeas dar otro uso al vehículo, como incorporarlo a un servicio de transporte o de mensajería, debes revisar cuidadosamente las estipulaciones relacionadas con el kilometraje. De lo contrario, el ahorro que podrías tener en ciertos aspectos, como el enganche, se perdería con el pago de la cuota adicional.